miércoles, 20 de junio de 2012

Como el olor a mandarinas

Huele a nuevo
como los libros del colegio cuando empieza,
como a tostadas recién hechas,
como cuando miras como si no lo hubieses hecho nunca.



En días en los que poco más hay que decir, dejarse llevar por una canción es sencillamente inevitable. Disfrutar del olor a café  o a tostadas recién hechas, como canta Zahara en esta hermosa canción cuya letra es una delicia para los sentidos es, después de todo, lo único que nadie nos podrá arrebatar jamás. Nos pueden quitar la razón, nos pueden faltar al respeto, se pueden mostrar intolerantes, injustos y carentes por completo de memoria con nosotros porque, al fin y al cabo, somos personas y el tiempo nos termina por demostrar qué tipo de personas somos y qué tipo de personas nos rodean. Pero esa sensación de manta y tele, esa timidez de mirar como si no lo hubiésemos hecho nunca… Eso es tan nuestro como lo somos nosotros mismos. Tan cierto y tan rico como el olor a mandarinas.


7 comentarios:

Marcos dijo...

Por lo menos que no nos quiten eso... ;)

Laura dijo...

Pues estoy pensando ahora que para haber escrito este texto hace ya bastante tiempo, tiene su punto de vigencia. No sé si esto me tendría que preocupar pues eso quiere decir que las cosas ahí fuera siguen tan mal como lo estaban hace meses, años...

No está mal tirar del baúl de los recuerdos de vez en cuando.

Tropiezos y trapecios dijo...

Nadie nos va a quitar las ganas de estar, de disfrutar, la música, los recuerdos...

Quedan muchas cosas buenas por llegar. Aunque se empeñen en que no las vivamos. Por mi los "malrollistas" pueden morirse todos que yo seguiré disfrutando, respirando y viviendo de las pequeñas cosas.

Abrazos grandes.

Oski

Ladrón de Guevara dijo...

El texto es absolutamente actual. El mundo sigue cayendo poco a poco, mientras el único refugio que tenemos nos da un respiro en esta lucha.

Gracias por la canción.

Cuídate.

Ferragus dijo...

Bien por este tema que entrega ánimos, sonrisas y sobretodo aromas. Nadie nos quiere quitar algo, somos nosotros que sin pensarlo bien, entregamos demasiado.
Un beso Laura.

Marisa dijo...

Por las noches al son de una balada para apiretal y mimo,
en arrullo sostenido,
por las mañanas nubladas
de tostadas quemadas
que siempre se caen por el lado de la mantequilla,
por las despedidas inesperadas
y las llegadas inoportunas,
por lo que pudo ser y no fue,
por lo que fue y ya no es,
por negarnos a arrastrar nuestras penas por barras ajenas
pero nunca a brindar por ellas una tarde cualquiera.

Salud.

Laura dijo...

Me encantan vuestros comentarios. Que el verano nos relaje a nosotros pero que no relaje nuestras ganas de luchar por un mundo más justo en el que se puedan apreciar, sin coacciones, cosas buenas como las de la canción y como estos maravillosos comentarios que me dejáis.

Un beso fuerte.