Huele a nuevo
como los libros del colegio cuando empieza,
como a tostadas recién hechas,
como cuando miras como si no lo hubieses hecho nunca.
En días en los que poco más hay que decir, dejarse
llevar por una canción es sencillamente inevitable. Disfrutar del olor a café o a tostadas recién hechas, como canta Zahara
en esta hermosa canción cuya letra es una delicia para los sentidos es, después
de todo, lo único que nadie nos podrá arrebatar jamás. Nos pueden quitar la razón,
nos pueden faltar al respeto, se pueden mostrar intolerantes, injustos y carentes
por completo de memoria con nosotros porque, al fin y al cabo, somos personas y
el tiempo nos termina por demostrar qué tipo de personas somos y qué tipo de
personas nos rodean. Pero esa sensación de manta y tele, esa timidez de mirar
como si no lo hubiésemos hecho nunca… Eso es tan nuestro como lo somos nosotros
mismos. Tan cierto y tan rico como el olor a mandarinas.