El ayuntamiento de Guijo de Galisteo (Cáceres) ha planteado a sus vecinos un referéndum para que elijan seguir destinando el dinero correspondiente a festejos taurinos del presupuesto municipal a estos eventos o bien, eliminarlos y destinar el dinero al fomento del empleo. Tiene sentido que, según el teniente de
alcalde, la única parte del presupuesto que se puede tocar sea ésta y tiene su lógica que
muchos vecinos, especialmente los mayores del lugar, deseen que se destine a crear puestos de trabajo y vean esta iniciativa como
buena. Las voces más discordes con la propuesta provienen de algunos jóvenes
del municipio cacereño que prefieren no quedarse sin fiestas pues dicen que
atraen a turistas u otros que no se fían de que el dinero se emplee,
precisamente, en emplear a sus parados. Digna de valorar es, en todo caso, la
idea de someter a referéndum esta iniciativa. Una consulta popular es siempre
bien recibida en tiempos en que la democracia se nombra mucho pero se practica
más bien poco (Lo llaman democracia y no lo es, que cantaban los indignados del
15M)
¡Ay, las decisiones
municipales! Tan desconocidas en ocasiones, tan olvidadas entre tanto titular
de corte económico. A no ser, claro, que se distingan y encuentren su minuto de
gloria por ser, sencillamente, grotescas. ¿No pensó, acaso, el equipo de
gobierno de Tarifa que el Plan Parcial
de Valdevaqueros no iba a poner los pelos de punta al personal? Señores, que
estamos sensibles con todo el tema del ladrillo, de la burbuja, del hormigón. ¿Urbanizar
una playa? ¿Construir en la costa? Eso toda la vida sonó fatal pero hubo un
tiempo en que colaba y muchos constructores se forraban y muchos chabalitos
abandonaban la escuela y todo eso que todos sabemos bien. Pero a día de hoy, para
plantearse algo así, hay que tener o muchos bemoles o pocos escrúpulos, no sé. Se
ve que en Twister le están dando caña al asunto, no obstante. ¿Habría que
someter esto también a referéndum? ¿Y cuántas cosas más?